La oscuridad de la noche
Odio las noches, es curioso como toda la oscuridad que entra por la ventana se puede pegar a la de tu alma totalmente destruida.
Las noches, posiblemente el elemento más bipolar que existe, esas noches de fiesta, de disfrute, de no pensar en el mañana, de risas, de buenos ratos... mezcladas con las de soledad en el sofá, de pensamientos rotos, de ensoñaciones imposibles...
Raquel tenía el alma rota, iba por la vida intentando recomponer los pedazos. Es curioso como siempre se habla de tener el corazón roto, pero ¿y el alma?. Raquel, había aguantado con endereza como cada uno de los cuchillos se clavaban en su cuerpo...
"Pareces un tío con esa espalda..."
"Vistes fatal... no creo que un tío pueda verse atraido por ti, vistiendo así..."
"Eres muy sucia..."
"¿Tienes dinero para pasar por quirófano y arreglarte esa cara?"
"No te sabes maquillar..."
"¿Estilo propio? bonita manera de describirlo..."
"¿Tienes alguna amiga mona para que me la pueda tirar?, seguro que debe haber muchas más monas que tú..."
"¿Hacerse un tatuaje con significado?, jamás me lo haría..."
"¿Tu mirada intensa? que va... será por la raya..."
"Eres muy infantil e inmadura..."
"No se puede ir por la vida siendo tan insegura..."
"Eres tan buena y tonta..."
"Deberías hablar con agresividad y no picarte tanto, no tienes sentido del humor. Tener sentido del humor es saber reirse de uno mismo, y por lo que veo tú no lo tienes"
"Jamás gustarás a nadie si no te cuidas tú un poco más..."
Gran decepción, sentimiento de vacío, desazón, desolación. A cada paso que daba Raquel, los acontecimientos y las palabras hacían cada vez más mella en su inseguro y mullido ser. Raquel derrumbada, comiendo cada vez menos y durmiendo menos si es posible; intentaba recomponer, entre lágrima y lágrima, su alma, cortándose cada vez más con cada uno de los pedazos.
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