Pensamientos erráticos de una mente evadida

Publicado en por chicatrebol4

    ¿Sabéis una palabra a la que le tengo auténtico pavor? “Decepción”. Sí, ese sentimiento de desazón, de vacío, de tristeza, de tardes de “tienes que estudiar que no haces nada”, de “no eres buena para nada”

    

     Cuando eres pequeña te enseñan a volar alto, que el mundo es tuyo, que puedes hacer cualquier cosa si te esfuerzas. ¿Y que pasa cuando después de llegar alto caes en picado?

 

      Tengo que deciros que el suelo esta muy duro y raspa. El dolor de las quemaduras en la piel cuando caes es increíble. Aún recuerdo cuando me caí de cara en el colegio y es que nunca he sido capaz de apoyar los brazos y me cuesta mucho levantarme, me cuesta mucho… y el suelo es tan frío, te roba todo tu calor, te deja vacío sin esperanzas, fe en la humanidad ni fe siquiera en ti misma.

 

-          ¿Sabes lo que vales tú? NO VALES NADA.

 

     Ni siquiera el calor del radiador es capaz de ayudarme a levantarme del suelo, jamás me enseñaron a usar los brazos, no tengo. Siempre utilizaba mis alas blancas, volaba alto, me sentía la dueña del mundo, creí que podría estar ahí siempre, que no caería. Realidad: “Todo lo que sube, BAJA”.

 

     No soy capaz de remontar el vuelo.

 

     Sí, soy estúpida, quizá me merezca la mente que tengo. Una mente que va demasiado rápido, que busca todas las respuestas a ninguna pregunta, que navega en ningún mar, que sueña en la nada, que toma todas las indecisiones, que busca todas las posibilidades de ninguna hipótesis.

 

     ¿Os acordáis de la primera vez que visteis un pozo? No se veía el fondo, sólo la oscuridad de su interior, tan profundo. El terror te llenaba cuando pensabas en la posibilidad de caerte dentro y quedarte sumido en esa profunda oscuridad de la que nadie sería capaz de sacarte.

 

     Me duele la espalda de cavar mi propia tumba. La pala es demasiado pesada, ni con ayuda puedo levantarla.

 

     Todo es un fracaso. Vas en la dirección contraria. Los escalones hacia el arrepentimiento, la decepción, el fracaso, la pérdida de tiempo, la insatisfacción, el pesimismo, el hastío, la oscuridad… son demasiado pequeños y fáciles de subir.

 

     Estaba Raquel un día escribiendo el libro de su vida, con tan mala suerte que se le cayó el bote de tinta, manchando irreparablemente varias páginas. Se impregnaron de una tonalidad negra y oscura como el tizón. No era capaz de reparar las páginas, por mucho tipex que usara el blanco no era real, se notaban las manchas. En cuanto arañabas un poco la superficie encontrabas esa mancha que Raquel había tratado de tapar. Mientras lo miraba, Raquel lloraba impasible en su habitación nublándole la vista. Las grandes gotas caían sobre el libro extendiendo la mancha a otras páginas del libro y arrugando las ya manchadas.

 

     ¿De qué queréis que os hable hoy? ¿De amor? ¿Qué amor? ¿Ese amor no correspondido que te lleva a hundirte a ti misma y a minusvalorarte? ¿Del amor conformista? ¿Del amor interesado? ¿Del amor por conveniencia? ¿Del amor efímero? ¿De los desengaños, mentiras y traiciones?

¿O preferís que os hable del dinero? ¿De como hace que bases tu existencia en lo material? ¿De lo mal que está repartido por el mundo? ¿De cómo a veces se consigue pisando a otros? ¿De como es causa de peleas y guerras y preocupación y tristeza y hambre y soledad y menosprecio y humillación?

 

     ¿Queréis que os hable de la familia? ¿Del interés de las herencias? ¿De las malas caras? ¿Del machaque constante? ¿De la falta de independencia? ¿De las broncas? ¿De las charlas pseudomorales acerca de tu comportamiento?

 

     NO. Hoy os hablaré de lo peor de todo, el sentirte decepcionado por ti mismo.

 

     ¿Nunca os ha pasado que estáis escribiendo a lápiz y te equivocas (sí, errar es de humanos), coges la goma más cercana y en vez de dejarlo blanco como estaba en un principio lo emborronas de negro y al intentarlo más, llegas a dejar el papel de un tono grisáceo irreparable y con una arruga que cruza toda la hoja?

 

     Mirarte al espejo y ver tu yo ahí enfrente impasible juzgándote, imitándote y negándote tres veces antes de que llegue un nuevo día.

 

     La luz entra en pequeños rayos a través de las persianas, ¿me ayudarías a subirla?  


 
Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post