Nostalgia de año nuevo
Para empezar, diré que da gusto estar de vuelta y escribir una cosa nueva, siento haberme hecho esperar tanto.
Mientras recogía mi habitación desordenada tras los acontecimientos de estos últimos días pensaba en lo que iba a escribir, se me ocurrían ideas geniales, y ahora que estoy delante del ordenador estoy en blanco. ¿No es así la vida? tener grandes ideas y pensamientos, y en el momento de la verdad, cuando se presenta la situación para llevarlas a cabo, dejarlas correr.
Recordaba como, cuando era una enana mi padre solía ser uno de mis mejores compañeros de juegos, llegándose a picar conmigo por ver quien llegaba antes a la puerta de casa o quien bajaba la escalera el primero. Solíamos jugar durante horas a la game boy al dicho de: "cuando te maten me toca a mí, ¿eh?". ¿Qué por qué me vienen en año nuevo estos pensamientos? Os pondré en situación, aunque no soy del tipo de contar mi vida por aquí de modo directo. En nochevieja cerca de las 8 de la mañana tras dejar a una genial amiga en un coche de vuelta a casa me quedé sola, hacía frío y todos los taxis que pasaban iban llenos. Y ahí, en medio de Nuevos Ministerios, pensaba en qué hacer, no quería coger el metro sola, no podía volver caminando, así que ¿qué hice?. Llame a mi padre, y lejos de quejarse por tener que levantarse a las 8 o increparme por haberme quedado sola y no haber seguido a los demás, sólo dijo: "Bueno, no sigas hablando que cuanto más lo hagas, más tarde llegaré y con el nombre de la calle me basta". Me está costando demasiado escribir esto, las lágrimas me nublan la vista.
Bueno y me dio por pensar en el tiempo. Cuantos artículos y libros se habrán podido escribir sobre ese tema y jamás serán suficientes. Hoy, al despertarme a las 14:30 he ido al salón, he visto a mi padre y me ha sonreido como siempre, como si todo fuera bien y me he derrumbado. Y pienso en el tiempo, y en que en algún momento no estará ahí para mí, para recogerme cuando esté sola, para sonreirme y hacerme creer que todo va bien.
El 2011 ha sido un año insuperable, un año de hacerse un tatuaje por impulso, de conocer personas increíbles que estarán ahí para siempre, de empezar a escribir este blog que es una valiosísima parte de mi vida, de frases míticas, de anécdotas como la de las natillas, de momentos en fun, de cambio de look a rubio, de noches de desfase, de clases surrealistas, de clases que siempre te sacan una carcajada, de momentos en la cafetería, de comidas en odontología con subidón de hormonas incluido, de pasar a segundo de carrera, de donar sangre por primera vez, de Bacarra en Gandía, de constante vigilancia en la terraza del apartamento y de momentos geniales. Os sonará rarísimo en mí, pero no voy a poner nada negativo de este año, aunque es seguro que ha habido grandes momentos malos y arrepentimientos. Pero, ¿para qué recordarlos?, ya se ha ido el 2011 llevándose todos esos momentos con él.
Y ahora 2012, bonito número y más cuando sumado como a mi me da la gana, da 23 (20 + 1 + 2). ¿Qué nos deparará? Ni idea, lo que si espero es que sea igual de bueno o incluso mejor que el 2011 (en el plano personal claro, a ver si me va a leer alguien que me acabe preguntando por qué veo tan bien el 2011 con todo lo que ha pasado en materia de economía y política). Está todo en nuestra mano para que así sea: debemos amar con toda el alma, como si no lo hubieramos hecho nunca; desfasar como si el mundo acabara mañana; estudiar con empeño, no diré lo de llevarlo al día porque lo he dado por imposible, jamás estuvo en mis genes; exagerar las historias; recoger cuantas más sonrisas podamos; escuchar a los demás; ser mejores personas; comer todo lo que podamos y más, siempre que nos apetezca; sentirnos bien con nosotros mismos porque somos únicos e irrepetibles; conocer a mucha gente y sorprendernos con lo que nos puedan aportar, incluso con lo que podamos descubrir en personas que ya conocemos; seguir nuestros impulsos siempre que no lleven a otros a perder 5000€; ser felices porque la vida es un camino de rosas y como todo camino de rosas, tiene sus espinas, así que para qué nos vamos a amargar; cantar con todo nuestro aliento; bailar usando músculos que no sabías que existían; hacer cosas nuevas; decir adiós a la verguenza, no puedes dejar que viva ella más que tú y sobre todo cuidar a tu familia mientras estén a tu lado, que un día no te arrepientas de lo que pudiste hacer con ellos mientras estaban ahí.
Como siempre, muchas gracias por leer y ¡Feliz 2012! :)