Una historia de claridad

Publicado en por chicatrebol4

Hoy os voy a contar una historia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, así que no intentéis buscar tres pies al gato, que ya sabéis que tiene cuatro. 

Está es la historia de una chica, una chica sexual, que con sólo mirarla hacía que los tíos evocaran sus más sucias fantasías. Ella era maja, simpática cuando debía de serlo y, todo hay que decirlo, se le iba un poco la cabeza. Siempre, desde que era un pequeño bebé había soñado con ser una gran artista, hacer grandes cosas, que su mensaje llegara a las mentes de millones de personas que se verían identificadas con ella y sus vivencias.

 

Tuvo una infancia muy feliz y una pavería descomunal en la adolescencia (¿y quién no?) y luego llego a la universidad y se matriculó en bellas artes. En la universidad encontró un mundo nuevo, dejando atrás sus años de colegio e instituto, donde los demás siempre estaban pendientes de lo que hacía o dejaba de hacer, donde nadie podía escapar de las críticas, algunas severas, otras hirientes o provocadoras, otras dañinas...

Encajó en la universidad como un guante en una mano y pronto conoció a grandes personas. Se vio atrapada los primeros meses por el brillo de lo nuevo, por la mayor libertad de la que gozaba en la universidad, donde los horarios eran más flexibles y nadie te decía nada si faltabas a clase uno, dos o tres días... salía de fiesta todos los sábados, conocía todos los bares de huertas y de moncloa y empezó a conocer demasiadas bocas sólo por el placer del momento, de lo inmediato, mañana sería otro día y no volvería a verlos jamás.

Pero siempre fue una chica con las cosas claras, sabía cuando tenía que parar, sabía que debía ser responsable, que tenía que sacar adelante su carrera, aquella para la que había nacido, y convertirse en la mayor artista de todos los tiempos... o eso creía ella.

Entonces, se enamoró. Fueron tiempos muy felices, paseaban por las calles de Madrid, comían, hablaban, se besaban bajo las tenues luces de las farolas... la única motivación que ella tenía era su mirada profunda y su sincera sonrisa. Y como por arte de magia, todo ello dio paso al desencanto, al quiero y no puedo, al paso de ti, al no me importas, al estar viviendo una realidad paralela que sólo estaba en su cabeza y ella quedó destrozada y se prometió a ella misma y a su marchito corazón que no habría una segunda vez.

 

Su responsabilidad tomó cartas en el asunto y se aplicó lo mejor que pudo el resto del año universitario, contando con la ayuda de unos amigos que siempre iban a estar para cuando los necesitara. Pasó de curso, únicamente centrada en su carrera y en pasar un buen rato disfrutando de la compañia de aquellos amigos que le habían librado de la soledad, aquella tan amarga compañera de la que siempre había estado huyendo. Dejó de querer, pensó que ni ella era buena para nadie, ni nadie bueno para ella. Su corazón jamás volvió a ser el mismo. El anterior sensible y frágil corazón, había dado paso a uno robusto y musculoso que aún mantenía vivas las cicatrices del pasado como recuerdo de los errores que no debía volver a cometer.

 

El nuevo curso trajo consigo nuevos interrogantes e indecisiones que ella luchaba por no preguntarse. Después de todo, ¿dónde estaba la claridad y la gran decisión de la que ella siempre había hecho gala? Había personas que no se lo ponían nada fácil, constantemente llenándola de comentarios y de opiniones a favor. Ella evaluaba los pros y los CONTRAS, pero siempre parecían mucho más grandes y peores estos últimos, ¿A vosotros no? Así que permanecía en la sombra, escuchando todo lo que tuvieran que decirle sin dar la mínima muestra de posicionamiento entre un lado y el otro. Sabía que cierto sentimiento había crecido en su interior pero, ¿qué sentimiento? ¿qué estaba ocurriendo? ni ella misma lo sabía, así que a horas intempestivas cuando se arropaba hasta la barbilla con el edredón en esas frías noches de invierno antes de dormir, reflexionaba acerca de lo vivido, lo que quedaba por vivir, el nuevo despertar de su corazón, sus planes de futuro, lo que pensaba hacer mañana... hasta que caía profundamente dormida a la espera de un nuevo día de clases y de rutina, en el que al menos el sol pudiera iluminarlo todo con su claridad.

 

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